La vida de los Caballeros Medievales

Cuando pensamos en un caballero medieval, pensamos en nombres tales como Ricardo Corazón de León, William Wallace o Rodrigo Diaz de Vivar (El Cid Campeador). Imponentes hombres regidos por un estricto e intachable código de conducta y ético como estilo de vida, consagrados con ese título casi por gracia divina, ya sea en nombre de Dios o por la mística Dama del Lago.

 

 

Pero… ¿cómo vivían realmente? ¿Cualquiera podía ser caballero? ¿Qué era necesario para conseguirlo? ¿Y qué beneficios obtenían?

Pues bien, ante tanta incertidumbre intentaremos arrojar luz sobre su estilo de vida y todo lo que les rodea.

Caballero Medieval

Antes de ser nombrados Caballeros

Antes de nada debemos situarnos principalmente entre los Siglos X y XI, cuando un caballero era considerado algo más que un guerrero diestro.  Estos caballeros también compartían otros rasgos tales como el honor y la cortesía, incluso ante sus enemigos en combate.

 

En los Siglos XII y XIII esta conducta evolucionó, plasmándose en un código de conducta idílica llamada Caballería, que definiría qué es y cómo debe comportarse un auténtico caballero.

 

Pero este camino no sería sencillo, ya que desde la niñez comenzaría su entrenamiento.

 

Cuando el hijo de un caballero cumplía alrededor de siete años, era enviado al castillo de otro caballero, en el que serviría como paje hasta cumplir los catorce años, donde comenzaría su entrenamiento como escudero.

El escudero medieval

Este escudero acompañaría al caballero en todas sus batallas y torneos, atendiendo todas sus necesidades tales como preparar su armadura, afilar su espada, cuidar de su caballo… ya os imagináis.

 

Lo único que se esperaba de un escudero, es que actuase como asistente del caballero que servía. De esta forma, aprendería de primera mano todo sobre la vida del mismo, sus habilidades, formas de actuar y responsabilidades de este título.


Sin embargo, existían circunstancias excepcionales en las que un escudero podía llegar a convertirse en caballero a una edad más temprana. Por ejemplo, cuando había actuado heroicamente durante un asedio a un castillo, o acompañando al caballero que servía fielmente al campo de batalla.

Escudero

Ceremonia de Vestimiento

 

Así viviría hasta cumplir los 21 años, cuando sería finalmente nombrado caballero. Únicamente otro caballero o un obispo podría nombrarle como tal a través de una ceremonia denominada Vestimiento.

 

Consistía en pronunciar un juramento arrodillado, mientras el caballero que le nombra pasa su  espada sobre los hombros del juramentado. Acto seguido se levantaría como nuevo caballero, entregándole una espada que portaría en sus batallas bajo su nuevo título.

 

Dicha escena la habréis visto en muchas películas, como la de William Wallace, El Reino de los Cielos o recientemente, Juego de Tronos.

 

El juramento prestado consistía normalmente en la protección de sus siervos e iglesia, así como en la lealtad y sumisión a su Rey y Señor Feudal.

 

Como dato curioso, podemos decir que en ocasiones les daban un último golpe, ya sea fuertemente en ambos hombros durante la ceremonia de vestimiento, o directamente una bofetada antes de levantarse.

 

Este golpe representaba el último golpe que recibían sin represalias, ya que un campesino no tenía derecho a represalias aunque un caballero le hubiese golpeado primero. En cambio tras levantarse, ya sería investido como caballero, y éste tiene derecho de represalia ante cualquiera que le hubiese golpeado primero.

 

Normalmente tras terminar la ceremonia, les encomiaban una tarea, normalmente una campaña pública sin importancia. Aunque en ocasiones, eran enviados directamente a una campaña bélica a defender los intereses de su nuevo señor. En estos casos se solía nombrar caballero a un grupo de jóvenes a la vez, quienes partían inmediatamente. 

 

Virtudes de un caballero medieval

En el momento en que son nombrados caballeros, deben respetar y hacer respetar el código de caballería, cuyos valores son, entre otros, la lealtad, el valor, la cortesía, la piedad y el sacrificio en nombre de Dios y de su señor Feudal. Y como promesa y prueba de mantenerse fieles a sus valores, realizaban votos, los cuales mostraban a través de sus acciones.

 

Un Caballero debía ser siempre un ejemplo a seguir.

 

A su vez, tras ser nombrado caballero, recibían una dote o tierra de un caballero de mayor rango o señor feudal. A cambio, debía servirle, mostrándole su lealtad al asistir aproximadamente 50 días al año a defender sus intereses luchando contra sus enemigos.

 

Y Bien, ¿Qué os ha parecido? ¿Cuántos caballeros tenemos por aquí? Mostradnos vuestras dotes y votos en la caja de comentarios, ¡estamos encantados de leeros!